Horchata, leche de almendra, 1 litro

1 taza de almendras remojadas de 12 a 24 horas peladas
(blancas sin la piel café).
1 litro de agua
Miel (a gusto)
Opcional: jengibre, clavo de olor,
canela en polvo, cúrcuma, etc.

Preparación:
Pelar las almendras, verter agua hirviendo sobre ellas, dejarlas reposar idealmente durante  la noche para que broten. Desprender la piel café oscura.

Ponerlas en la licuadora con un litro  de agua  (fría o caliente), agregando miel o azúcar de caña, más alguna de las opciones para dar un sabor especial. Licuar todo durante un minuto, colar si se prefiere más fina y beber. Las Almendras son ricas en todos los principios nutritivos:

Proteínas de fácil asimilación y completas en cuanto a aminoácidos
esenciales, con un alto porcentaje de proteína (13,3%), teniendo en cuenta que se trata de un producto vegetal (la carne y el pescado tienen entre un 15 y 20gr. de proteinas por cada 100gr.)

Grasas, predominan los ácidos grasos monoinsaturados (34,1%) y los poliinsaturados (11%), entre los que destaca el Linoleico, que desempeña importantes funciones en el sistema nervioso.

Rica en Vitaminas B1, B6 y sobre todo, en vitamina E.

Minerales: las almendras son uno de los alimentos vegetales más ricos en
Calcio y en fósforo. Contienen también cantidades importantes de magnesio, potasio y hierro. El contenido de calcio de la almendra (266mg/100g) supera con mucho al de la leche (119 mg/100g); aunque claro está que las cantidades de almendras que se toman habitualmente son menores que las de la leche o derivados lácteos. Se trata de una bebida muy nutritiva  y de fino sabor, cuya riqueza en proteínas  y minerales es comparable a la de la leche de vaca.

Especialmente recomendada en:
-Intolerancia alimentaria a la leche de vaca.
-Eccemas y diarreas infantiles: la leche de vaca  es la responsable de un buen número de casos de alergia infantil.  El Dr. Bircher-Benner, un clásico de la escuela de medicina natural alemana,  popularizó el tratamiento en base de leche de almendra en los lactantes  y niños con alergia cutánea, obteniendo muy  buenos resultados.
-Exceso de colesterol en la sangre: la leche de almendra no contiene nada de colesterol y es rica en ácidos grasos insaturados.
-Infancia y Etapas de Crecimiento: especialmente recomendada a los niños nerviosos o con problemas de concentración, ya que su riqueza en ácido linoléico y en fósforo favorece el rendimiento intelectual.
-Tercera edad: grandes aportes en calcio.
-Lactancia: Por el efecto galactógeno (aumenta la producción de leche) de la almendra,  se recomienda a todas las madres que amamantan.”
Fuente: “El poder Medicinal de los Alimentos” Dr. Jorge Pamplona Roger.